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Ser escritor es crear una historia a partir del acto de observar la realidad en la que se vive, dejando los prejuicios de lado para verificar si lo que se piensa o lo que los demás creen es verdad o no, conocer a los personajes que hay alrededor e involucrarse con ellos para saber el punto de vista de cada uno y aspectos de sus vidas que nos ayuden a entender sus orígenes, sus pensamientos, sus acciones, etc.
Pero anterior a todo esto, a lo externo, el escritor tiene su principal fuente de inspiración en sí mismo, ya que su interés está puesto en todo lo que escribe y el sentido autobiográfico siempre está presente en todas las obras, obviamente porque su propia vida es lo más cercano, aunque lo que se escriba no esté situado en el mismo contexto en el que ocurre, en el sentido del tiempo y del lugar, si la historia se narra en el pasado o en el futuro, como la ciencia ficción, sigue teniendo la visión del autor, su punto de vista, sus creencias, su verdad.
Por otro lado, la imaginación es un factor fundamental para ser un buen escritor, ya que es necesaria al narrar un cuento, una novela o un guión, porque permite situar al lector en un determinado escenario, describir detalladamente lugares, personajes, épocas, que pueden ser perfectamente elementos ficticios, creando otra realidad distinta, lo que no significa que se pierda la posibilidad de identificación.
"La Tía Julia y el Escribidor", novela de Mario Vargas Llosa, posee claramente los dos elementos antes mencionados: aspectos autobiográficos y elementos ficticios. Lo real dentro de la historia es la relación que mantuvo con su tía Julia, también su trabajo en Radio Panamericana de Lima y sus inicios como escritor. Lo ficticio son las historias escritas por Pedro Camacho, quien era el “escribidor”, llamado así por Vargas Llosa como una forma de caricaturizar a un escritor de radioteatros con aires de gran artista, pero que era un ser decadente, a los ojos del autor.
En definitiva, ser escritor es contar historias de interés, tanto para uno mismo como para los demás, es rescatar la vida de personas, describir lo que sucede en algún lugar, averiguar lo que pasó en otras épocas, relatar lo que se siente al vivir una determinada experiencia, crear situaciones, imaginar cómo será el futuro, narrar aspectos de la propia realidad, idear personajes, etc. Y esta ficción es lo que diferencia a la literatura del periodismo, porque lo que hace el periodista también es contar historias, pero historias reales, la imaginación queda afuera, lo que se busca es la verdad, la realidad concreta.
(Escrito en junio de 2006)




Mario Vargas Llosa uno de mis escritores favoritos-despues de las travesuras de la niña mala, espero de él otra, al leerlo transmite una emoción de la cual no se puede dejar de saborear sus novelas-Es verdad, la mitad de la mitad es verdad y el resto es ficción para poder hacer una novela de éxito-buen artículo-Saludos. Manuel Borges